¿Puede un trabajador revelar secretos de empresa para denunciar?

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29/09/2026

Una persona descubre pagos sospechosos en su empresa y conserva las facturas para poder explicar lo que ha visto. La empresa responde que esos documentos son confidenciales. ¿Puede exigirle responsabilidades por revelar secretos empresariales?

El Tribunal Supremo ha respondido a esta pregunta en un caso relacionado con Iberdrola. Su sentencia, dictada el 9 de septiembre de 2026, protege la actuación de un antiguo directivo que alertó de posibles irregularidades. La decisión tiene un límite claro: denunciar unos hechos no da permiso para llevarse o difundir cualquier documento de la empresa.

En pocas palabras: si una información confidencial está directamente relacionada con una posible irregularidad de interés general, la empresa no siempre podrá utilizar la Ley de Secretos Empresariales contra quien la comunica. Hay que estudiar qué se reveló, por qué y de qué manera.

¿Qué pasó en el caso de Iberdrola?

Un antiguo responsable de Control Corporativo de Iberdrola sospechó que determinados pagos podían ser irregulares. Conservó documentación relacionada con ellos, incluidas varias facturas. La compañía consideró que había obtenido y difundido información confidencial y presentó una demanda por vulneración de secretos empresariales.

Los dos primeros tribunales que examinaron el asunto dieron la razón a Iberdrola. El Tribunal Supremo cambió ese criterio en su sentencia 1392/2026, de 9 de septiembre (ECLI:ES:TS:2026:3694): entendió que, en las circunstancias del caso, la actuación del antiguo directivo como alertador estaba protegida.

Esto no significa que el Supremo haya declarado probados todos los pagos denunciados como ilícitos. Lo que resolvió fue el conflicto sobre el uso y la revelación de información empresarial por parte del alertador. Son cuestiones distintas.

¿Qué es exactamente un secreto empresarial?

Que un archivo sea interno o lleve la etiqueta “confidencial” no basta para convertirlo en un secreto empresarial. Según el artículo 1 de la Ley 1/2019, la información debe cumplir tres requisitos a la vez:

  • No ser conocida ni fácilmente accesible para las personas que suelen trabajar con ese tipo de información.
  • Tener valor para la empresa precisamente porque es secreta.
  • Estar protegida con medidas razonables, como accesos restringidos o compromisos de confidencialidad.

Una estrategia comercial o un proceso técnico pueden encajar en esta definición. También ciertos datos financieros. Pero habrá que comprobarlo documento por documento: no todo lo que está en un ordenador de empresa recibe automáticamente esa protección.

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¿Se puede revelar un secreto empresarial para denunciar una irregularidad?

En determinadas circunstancias, sí. El artículo 2.3.b) de la Ley de Secretos Empresariales impide ejercer las acciones previstas en esa ley contra quien obtiene, utiliza o revela un secreto para descubrir, en defensa del interés general, una falta, irregularidad o actividad ilegal directamente relacionada con ese secreto.

La expresión “directamente relacionada” es la que marca la diferencia. Si alguien alerta sobre el pago de unas facturas por servicios que sospecha que nunca se prestaron, esas facturas sirven para explicar su denuncia. El listado completo de clientes de la empresa, en principio, no tiene esa relación por el simple hecho de encontrarse en el mismo sistema.

Ejemplo: una trabajadora detecta tres pagos que no consigue relacionar con ningún servicio prestado. Puede describir lo que ha encontrado y aportar las facturas pertinentes por una vía adecuada. Antes de compartir otros archivos, debería preguntarse si realmente ayudan a investigar esos pagos.

También importa el fundamento de la sospecha. No hace falta haber demostrado ya la infracción: precisamente se comunica para que pueda investigarse. Pero sí deben existir motivos razonables para pensar que la información es veraz. Un rumor sin datos concretos no ofrece la misma protección.

¿Hay que usar primero el canal interno de la empresa?

No existe una regla única que obligue a pasar siempre por el canal interno antes de comunicar una irregularidad. La Ley 2/2023 de protección de las personas informantes contempla canales internos y externos. El Supremo tampoco exigió ese paso previo al antiguo directivo de Iberdrola para proteger su actuación en este litigio.

Ahora bien, comunicar los hechos a un canal habilitado no es lo mismo que publicar documentos. La revelación pública tiene requisitos propios en el artículo 28 de la Ley 2/2023. Si una persona está pensando en acudir a los medios o difundir archivos abiertamente, conviene valorar antes su situación concreta y qué información resulta imprescindible.

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¿Qué hacer si encuentras documentos que apuntan a una irregularidad?

Lo más útil es empezar por los hechos. Anota qué operación te preocupa, cuándo ocurrió y qué documentos la respaldan. Distingue lo que sabes de lo que sospechas: una factura acredita que se emitió un cargo, pero por sí sola puede no demostrar que hubo una conducta ilícita.

Después, busca la vía adecuada para comunicarlo y comparte solo la información relacionada con el asunto. Guarda constancia de lo enviado y de la fecha. Si los documentos contienen datos personales, información especialmente sensible o tienes dudas sobre cómo accediste a ellos, pide asesoramiento antes de dar el siguiente paso.

Para la empresa, el criterio también es práctico. Proteger sus secretos es legítimo, pero una alerta requiere examinar los hechos denunciados. Invocar la confidencialidad no sustituye una investigación. Un canal que funcione y una revisión documentada ayudan a aclarar lo sucedido sin exponer información ajena al caso.

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Preguntas frecuentes sobre secretos empresariales y denuncias

¿Puedo denunciar si aún no tengo pruebas definitivas?

Sí, siempre que existan motivos razonables para creer que la información es veraz y se cumplan las condiciones legales aplicables. Explica qué has comprobado y qué aspectos necesitan investigación.

¿Una cláusula de confidencialidad me impide informar?

No necesariamente. La confidencialidad debe valorarse junto con las normas que protegen a quien informa de determinadas infracciones y con la excepción prevista en la Ley de Secretos Empresariales para irregularidades de interés general.

¿Puedo entregar documentos a un periodista?

No hay una autorización general. La revelación pública está sujeta a requisitos específicos. La respuesta depende de los hechos, de las vías utilizadas y del contenido de los documentos. En una situación así es aconsejable obtener asesoramiento jurídico.

¿La sentencia permite copiar cualquier archivo de la empresa?

No. El Supremo resolvió un caso concreto. Obtener o difundir información sin relación con la posible irregularidad puede dar lugar a responsabilidades.

Fórmate para gestionar estas situaciones con criterio

Una alerta puede plantear dudas sobre confidencialidad, protección de datos y cumplimiento normativo. Si trabajas en asesoría jurídica, recursos humanos o compliance, actualizar tus conocimientos te ayudará a analizar cada caso y a gestionar las comunicaciones con garantías.

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La pregunta más útil antes de comunicar una alerta es sencilla: ¿qué documentos hacen falta para que se entiendan y puedan investigarse los hechos? Ceñirse a ellos protege la denuncia y evita exponer secretos empresariales que nada tienen que ver con el problema.

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