¿Dónde van a parar nuestros impuestos?

gasto publico - INEAF

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2/11/2014

Estamos ya cansados de ver y escuchar escándalos de despilfarro de dinero sin razón alguna: tarjetas black, aeropuertos que no han llegado a tener actividad, múltiples casos de corrupción, grandes obras y edificios públicos construidos sin necesidad y sin ninguna utilidad en la actualidad,… Después de todo ello, lo que debemos preguntarnos es, ¿el dinero que pagamos con nuestros impuestos se destina a alguna finalidad útil?

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, asegura que los últimos escándalos son un simple “mito” y que se trata de casos completamente aislados. Sin embargo, y a pesar de los numerosos despilfarros, sólo hay que echar un vistazo a los datos sobre el gasto público en España para darnos cuenta que, en términos comparados, no hay un gasto público demasiado excesivo.

De hecho, en 2013 el gasto de la Administración ascendió a 464.759 millones de euros, el 44,3% del PIB, lo que nos sitúa en el decimotercer puesto a la cola de los países de la Unión Europea, siendo la media de la zona euro del 49,4%. En cambio, en términos comparativos, España destina menos porcentaje del PIB a materias sociales como educación, protección social o sanidad que sus socios europeos. Por el contrario, el porcentaje se incrementa y supera al de los demás países en materias como cultura, religión, asuntos económicos y actividades recreativas.

Vamos a ver cuáles son las cifras:

  • Protección social: A pesar de destinar menos parte del PIB que los demás países europeos, sigue siendo el capítulo de gasto que más financiación recibe debido a las altas tasas de desempleo y al envejecimiento de la población. En España se destina un 17,7% del PIB, mientras que la media de la zona euro está en el 20,5%. El país que destina mayor parte de su gasto a la protección social es Dinamarca, con un 25,2%.
  • Asuntos económicos: España es el país de la Unión Europea que más gasto destinó a este capítulo, ascendiendo al 7,7% del PIB. No obstante, hay una explicación de peso ya que, además de incluir el gasto en infraestructuras o en subvenciones a determinados sectores, también incluye el rescate financiero que se llevó a cabo en 2012 a las entidades bancarias. De hecho, si no tuviésemos en cuenta dicho rescate, el porcentaje se reduciría hasta el 4% del PIB.
  • Sanidad: En este caso, nuestro país se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea, destinando el 6,2% del PIB frente al 7,4% de la eurozona.
  • Servicios generales de la Administración: Este capítulo incluye el coste de ciertos órganos como la Casa Real, órganos legislativos, órganos ejecutivos o la acción exterior, además de los intereses de la deuda pública. España gastó un 6,1% de su PIB en esta materia, un 0,6% por debajo de la media europea.
  • Educación: La educación, junto con otros capítulos más sociales, es también una de las grandes perjudicadas. De hecho, España es el séptimo país por la cola en gasto público destinado a la educación, siendo sólo el 4,5% del PIB.
  • Orden público y seguridad: De igual modo que en los asuntos económicos, la Administración española es la que más gasto destina respecto a sus socios europeos, un 1,3% del PIB.

¿Es correcto el tamaño y el reparto del gasto público?

Las opiniones respecto al gasto público y su reparto son de lo más variadas. Mientras que algunos expertos opinan que la dimensión es adecuada pero es necesario una redistribución y una serie de ajustes para incrementar la eficiencia, el Círculo de Empresarios lamenta que el Gobierno no haya recortado el gasto previsto en los Presupuestos de 2015.

Todos coinciden en la necesidad de acercar el nivel de gasto público a la media europea para mantener el estado del bienestar. Sin embargo, esta idea no resulta para nada factible si no se incrementan los ingresos. En concreto, España ingresa el equivalente al 37,5% del PIB, situándose muy por debajo de la media europea y superando sólo a países de Europa del Este.

No podemos pretender gastar lo mismo que Alemania si sólo recaudamos a niveles de países del este. El desajuste está claro: si gastamos el 44,3% del PIB y sólo ingresamos un importe equivalente del 37,5%, el exceso de gasto se convierte en insostenible.

¿Qué solución existe? Puede resultar fácil suponer que una solución para incrementar los ingresos de la Administración es subir los impuestos pero la sociedad no está en posición de asumir más subidas, pudiendo provocar incluso un efecto negativo del incremento de la carga fiscal.

Sea como fuere, lo que está claro es que es necesario buscar nuevas fórmulas para incrementar la eficacia de los servicios públicos y replantear la organización del sistema impositivo para lograr un nivel de ingresos muy similar al del gasto público.

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