La contabilidad de las importaciones suele ser una de esas materias que parecen sencillas, pero que en la práctica generan más de una duda. No porque el registro contable sea especialmente complejo, sino porque entran en juego varios elementos a la vez: normativa contable, aduanas, aranceles y, sobre todo, el IVA en las importaciones.
Cuando una empresa compra bienes o servicios a un país situado fuera del territorio de aplicación del IVA, ya no estamos ante una compra interior. Y ese cambio tiene consecuencias directas tanto en la forma de contabilizar la operación como en el tratamiento fiscal.
¿Cómo se debe contabilizar una importación de bienes o servicios?
Desde el punto de vista contable, una importación es una compra. Así de simple. La diferencia está en los costes que se añaden al precio pactado con el proveedor y que no aparecen en una operación nacional.
En una importación de bienes, el valor de la compra no se limita al importe de la factura del proveedor extranjero. También hay que tener en cuenta los derechos arancelarios, los gastos de transporte, los honorarios del agente de aduanas y cualquier otro coste necesario para que la mercancía llegue a su destino y esté en condiciones de ser utilizada o vendida.
Todos estos importes forman parte del precio de adquisición y deben incorporarse al asiento de compra de mercaderías. Esto es esencial para entender cómo contabilizar una importación de forma correcta y evitar errores, sobre todo cuando se trabaja con existencias.
Por eso, en cualquier caso práctico de contabilidad de importaciones, el foco no debe ponerse solo en la factura del proveedor, sino en el conjunto de documentos que intervienen en la operación.

Tratamiento del IVA en las importaciones
El IVA es el elemento que más confusión genera. A diferencia de lo que ocurre en las compras interiores, en las importaciones el proveedor no repercute el impuesto. El IVA a la importación se liquida directamente en la aduana, en el momento en que los bienes entran en el territorio nacional.
Entonces… ¿Las importaciones llevan IVA? La respuesta es sí, pero no se gestiona igual que en una compra nacional. En las importaciones, el impuesto se paga al Estado y no al proveedor extranjero.
Este criterio se aplica tanto al IVA en la importación de bienes como, en determinados supuestos, al IVA en la importación de servicios, cuando el prestador está establecido fuera del territorio de aplicación del impuesto.
Normalmente, el IVA en las importaciones lo adelanta el agente de aduanas en nombre del importador. Posteriormente, ese importe se repercute en su factura junto con los aranceles y los honorarios. El justificante fundamental de este pago es el Documento Único Administrativo (DUA), sin el cual no sería posible deducir correctamente el impuesto.
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Ejemplo de factura del proveedor de la importación
Imaginemos que una sociedad española adquiere mercancías a un proveedor situado en Estados Unidos. La factura que emite el proveedor extranjero tiene una particularidad clara: no incluye IVA.
En ella aparece únicamente el importe de los bienes, expresado en dólares. A efectos contables, esta factura debe convertirse a euros aplicando el tipo de cambio vigente en la fecha de la operación. Ese será el importe que se registre como compra.
En este primer asiento no se contabiliza ningún impuesto, ya que el IVA a las importaciones no se devenga en origen. Se trata simplemente del registro de una compra en moneda extranjera contra una cuenta de proveedor.

Ejemplo de factura del agente de aduanas
El segundo documento clave es la factura del agente de aduanas. Aquí es donde se concentran la mayoría de los ajustes contables.
En esta factura suelen aparecer varios conceptos diferenciados: los derechos arancelarios, los honorarios del agente, el IVA de la importación reflejado en el DUA y el IVA correspondiente tanto a los aranceles como a los propios honorarios.
Desde el punto de vista contable, los aranceles y los honorarios no se tratan como un gasto independiente, sino como un mayor valor de la compra. Es decir, se suman al importe de las mercaderías, cumpliendo con el criterio de registro contable del arancel de importación.
En cuanto al impuesto, el IVA en la importación se registra como IVA soportado, separado del IVA que grava los servicios del agente. El asiento se completa reconociendo la deuda total con la empresa de transporte o el agente de aduanas.
Este enfoque permite reflejar fielmente la realidad económica de la operación y facilita el control del IVA soportado en este tipo de transacciones, especialmente cuando la empresa realiza importaciones de forma habitual.
Conclusión
Cuando se trabaja con importaciones, el detalle importa. Tener claro qué se incluye en el valor de la compra, cómo se registra el IVA y qué papel juega cada documento es esencial para evitar correcciones posteriores. Una contabilización correcta no solo cumple con la normativa, también aporta seguridad y orden en la gestión diaria de la empresa.






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