Resumen general sobre lo que puede ser la futura reforma fiscal

reforma fiscal - INEAF

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18/03/2014

Hoy en INEAF vamos a darle otra vuelta a la tan conocida y esperada reforma fiscal. Hemos hablado en otras tribunas sobre aspectos puntales y realizado pequeños esquemas aproximándonos a lo que puede llegar a ser esta reforma. Algunos de estos puntos ya han entrado en vigor, y otros están aún por matizar a la espera de que nuestro ministro de hacienda, Cristobal Montoro y el presidente de la comisión de expertos Manuel Lagares lleguen a un punto común.

En resumen, y siguiendo las recomendaciones de los organismos internacionales, la reforma fiscal tratará de reducir el impacto de la imposición directa en cuanto al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre Sociedades, y aumentar la recaudación a través del consumo, incrementando la tributación indirecta con el IVA e impuestos especiales.

No obstante, el marco fiscal que se pretende crear pone de manifiesto contrastes un poco ilógicos.

Por un lado, se plantea la reclasificación del IVA donde algunos bienes y servicios que tributaban al 10% van a gravarse al tipo general (21%), pero por  otro lado, se reducirán los tramos del IRPF, eliminando tres de ellos y bajando el tipo marginal aproximadamente hacia un 44% no pudiendo superar el 50%.

Esto se traduce en una reducción en la tributación por renta que mejora la capacidad económica de las personas físicas canalizando ese mayor ahorro hacia el consumo. Es decir, “lo comido por lo servido”. No obstante, el consumo sigue siendo algo optativo por el ciudadano de  a pie (salvo en productos de primera necesidad) por lo que la hemorragia fiscal del contribuyente sangraría mucho menos que mediante la imposición de un tipo marginal de hasta un 56%.en su renta, el mayor actualmente en Europa.

Pero nos preguntamos ¿A quién favorecerá dicha reforma?

Está claro que a las rentas medias y altas, que verán su poder adquisitivo incrementado y que podrá contrarrestarse con la subida del IVA.

Sin embargo, las rentas  bajas que siguen siendo bajas por el precario marco laboral de nuestro país, no se ven afectadas por la reforma del IRPF debido a que no pagan nada por la actual estructura del impuesto. Sin embargo ven limitada su capacidad de consumo por otra subida encubierta del Impuesto sobre el valor añadido.

Hasta ahora, todos conocíamos más o menos estos puntos de la reforma, pero a mí personalmente me ha sorprendido la siguiente propuesta realizada por uno de los expertos del comité: “Imputación en el IRPF de una renta por la propiedad de una vivienda, dejando retribuciones inferiores a 20.000 euros con viviendas por debajo de 90.000 euros (condiciones conjuntas) exentas de esta imputación”.

De aprobarse esta medida, familias con rentas inferiores a 20.000 euros pero con viviendas con un valor catastral superior a 90.000 euros, verían incrementado su IRPF dejándolos expuestos a un importante riesgo de exclusión social.

"Imputación en el IRPF de una renta por la propiedad de una vivienda, dejando retribuciones inferiores a 20.000 euros con viviendas por debajo de 90.000 euros (condiciones conjuntas) exentas de esta imputación"

En principio dicha medida trataría de ser transitoria para desembocar en una remodelación completa en el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) en la que se pretende actualizar anualmente el valor catastral de la vivienda, que hasta ahora se revisaba una vez cada 10 años aproximadamente, para así acercar su valor a los precios de mercado vigentes. No obstante, aunque los valores catastrales que rondan en  torno a un 50% del valor de mercado se disparasen (si no se revisaron durante el “boom” inmobiliario),  el tipo impositivo medio bajaría alrededor del 0,7% , que aun así, no compensaría dicha subida.

El problema de esto es que las medidas transitorias las conocemos todos… “Real Decreto ley 1/2015, de medidas urgentes para la recuperación económica: Se prorroga la imputación de una renta por vivienda habitual para los períodos 2015, 2016, 2017…”

En relación con este punto, y si realmente dicha medida es transitoria para una subida del IBI, los expertos abogan por la eliminación del impuesto sobre transmisiones patrimoniales, lo que a mi juicio daría salida al ladrillo tóxico que con tanto ahínco ha mermado nuestra economía.

Por otro lado, el comité estaría de acuerdo en la derogación del despropositado y abusivo impuesto sobre el patrimonio.

Se suma a la reforma, un cambio significativo en el régimen tributario sobre los extranjeros estableciendo tipos mínimos en el impuesto sobre sucesiones, la exención de la imputación en el IRPF de la vivienda habitual o la recuperación de la “Ley Beckham” que pretenden la captación de inversores extranjeros.

Por último, en relación al impuesto sobre sociedades, recomiendan la reducción paulatina del tipo general del 30% hasta un 20%, a cambio de la supresión de beneficios fiscales tales como la deducción por reinversión o deducción por inversión en I+D. Este hecho simplificaría el impuesto y beneficiaria aquellas empresas que no fueran de reducida dimensión.

No obstante, para no causar un perjuicio económico para aquellas entidades que tuvieran bases imponibles negativas pendientes de aplicar de ejercicios anteriores (en su mayor medida “Bancos”), podrán optar por mantener el tipo de gravamen general, y así poder compensar dichas bases al tipo impositivo del 30%.

Terminando con esta tribuna, intentaré dar una opinión sobre esta reforma fiscal, que debido a que no soy un “experto”  y  me considero experto en nada, no surtirá efecto alguno, pero mi vocación por el mundo fiscal me lo pide a gritos, y espero ser bastante objetivo, ya que la demagogia es algo que no va conmigo.

Mi idea de cómo debería ser nuestro sistema tributario se traduciría en tres palabras: Simple, Sostenible  y Equitativo.

Pues bien, conforme a esta idea, creo que la reforma planteada por el comité de expertos pretende simplificar nuestro sistema tributario. La sostenibilidad del mismo es difícil de comprobar “a priori”, pero ciertas medidas como la de la supresión del ITP y  el Impuesto sobre el Patrimonio a cambio de una subida del IBI, así como la reducción del IRPF o el impuesto sobre sociedades,  las veo bastante factibles, pero sin embargo medidas como la imputación de una renta por vivienda habitual, o la subida del IVA para rentas que no se ven afectadas por la bajada del IRPF, hacen que dicho sistema tributario al que se ostenta, no vaya a ser equitativo.

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