La ley de emprendedores en el limbo

La ley de emprendedores en el limbo - INEAF

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6/06/2013

Está creciendo una nueva figura en España, que se espolea cada vez con más ímpetu, pero como siempre, en comparación con otras economías, no lo suficiente.

A esta figura se le conoce como Business Angel, por decirlo de alguna manera “Ángel de los Negocios”.

Un Business Angel suele ser una persona física, alternativa a las entidades de capital riesgo, que invierte en startups con fuerte proyección económica, y que tiene como  motivación, rentabilizar su inversión  en un plazo de entre tres y siete años, ya que beneficios fiscales de dicha inversión  exigen permanecer como mínimo tres años en la empresa de nueva creación.

El procedimiento sería el siguiente: un Business Angel con capacidad económica invierte en un proyecto empresarial de nueva creación, es decir en Pymes con gran potencial. Si dicho proyecto funciona su participación en la startup se revaloriza, vendiendo esta y generando una ganancia con respecto al capital inicial invertido.

La pregunta sería: ¿Qué atractivo tiene invertir en una empresa -arriesgando al máximo y confiando un capital que suele oscilar entre los 50.000 y 200.000 euros- a que una “idea empresarial” triunfe?

La nueva Ley de Emprendedores se ha encargado de “vestir de gala” a la figura del Business Angel, otorgándole los siguientes beneficios:

  • La inversión realizada gozará de una deducción en el IRPF de un 20%, con un “increíble y bondadoso” límite de 20.000 euros.
  •  Cuando se revalorice la inversión y se venda la participación, la ganancia ¡No tributará! Nota: Leer letra pequeña: “solo si vuelves a reinvertir en otra “startup”.

En este caso, y rompiendo una lanza a favor de nuestros “afamados” políticos, sería factible pensar que es una buena medida a priori pero, ¿por qué quedarnos ahí?

Vivimos en un sistema capitalista que, a pesar otros condicionantes, goza de libertad de circulación de capitales.

¿Por qué si una persona tiene excedente y quiere invertir 1.000.000 de euros en diez potenciales startups, sólo se le permite deducir hasta 20.000 euros: el 20%?

Este hecho priva de libertad a los inversores, que prefieren no arriesgar puesto que no consideran todo lo atractivo que pudiera ser este incentivo.

Si se abriesen otras puertas se podría invertir en varias startsups a la vez, o impulsar mucho más una sola. Es decir, poner un límite mucho más amplio al que extender el beneficio fiscal, atraería a muchos inversores. Dicho límite abriría la circulación de capitales en nuestra economía  apretada por la soga de la crisis,  haría crecer a empresas que generarían empleo, y se podría prosperar mucho más y más rápido de lo que se está haciendo.

Además, si no se reinvierte la rentabilidad en el plazo de tres años esta tributa por completo, por lo que si no se decide optar por esta ventaja, sólo se practica una deducción de 4.000 euros como máximo en el IRPF.

Ni mucho menos pretendo que no tributen, pero están arriesgando bastante, aportando riqueza a la sociedad de manera indirecta, y sería interesante y beneficioso para todos que  recibieran un mejor trato fiscal, con una consecuente responsabilidad social por su parte como contraprestación.

Mi opinión, en definitiva, viene a criticar constructivamente una medida que tiene mucho potencial, pero que no obstante se ha quedado a mitad de camino de lo que podría ser una buena carrera hacia el crecimiento de la economía española. Nuestro Business Angel, sigue aún en el limbo.

 Autor de la fotografía: Alvy. Licencia Creative Commons – Attribution.

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