Free Riders

Free Riders - INEAF

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24/08/2013

Concepto

Free rider es una expresión inglesa utilizada en economía para referirse a aquellos consumidores de bienes o servicios indivisibles, sobre todo públicos, que se benefician de ellos sin pagar contraprestación alguna; así como a la utilización excesiva de algo por el mero hecho de que sea gratuito.

Los bienes o servicios indivisibles se pueden dar tanto en el marco público como en el privado, y el comportamiento free rider dependerá de la posibilidad de excluirle o no del consumo de dicho bien vía precio.

Los bienes y servicios públicos (defensa, sanidad, educación, etc.) cumplen dos características: no hay rivalidad de consumo -el consumo por parte de un ciudadano no afecta, en principio, al consumo por parte de otro-, ni posibilidades de exclusión –dificultad de excluir del aprovechamiento de dicho bien a los individuos que no contribuyen al esfuerzo que cuesta proporcionarlo-. Por tanto, para evitar la existencia de free riders y el hecho de que unos paguen y otros no, se confía la producción de bienes y servicios públicos al Estado y no al mercado, ya que en este último caso, dicha producción sería ineficiente, al no existir suficientes pagadores “voluntarios”, lo que haría imposible seguir con la producción de manera privada.

Otras acepciones

Traducido del inglés “free rider problem”, podemos encontrarnos en la literatura económica el “problema del polizón” o del “gorrón” que, a su vez, está estrechamente ligado con el “dilema del prisionero”.

Consecuencias en el sistema

El problema básico es cómo surge la cooperación en un mundo en el que cada uno se guía por su interés personal.

En nuestro país, ser un free rider no siempre es considerado como algo negativo, ni es condenado socialmente. La actitud de beneficiarse de bienes o servicios, sin esfuerzo ni contraprestación alguna, es un comportamiento extendido y bastante común.

Un ejemplo de ello lo encontraríamos en aquellas personas que trabajan sin estar dadas de alta, o en algunos casos de servicios profesionales cobrados sin factura y sin IVA.

La economía sumergida lleva a una recaudación menor por parte del Estado pero, sin embargo, ninguno de nosotros estamos dispuestos a conformarnos con una dotación de bienes o servicios públicos de menor calidad.

Otro comportamiento free rider totalmente diferente lo encontraríamos en los sindicatos: su labor beneficia tanto a trabajadores afiliados, como a aquellos sin afiliación sindical, aunque son los primeros los que participan activamente en la negociación y los que financian básicamente al sindicato, mediante sus cuotas.

Todos los trabajadores asalariados del sector o de la empresa se beneficiarán del trabajo de los sindicatos en la negociación de los convenios colectivos o ante modificaciones de condiciones laborales.

El economista y sociólogo Mancur Olson, en su libro “La lógica de la acción colectiva: bienes públicos y la teoría de grupos”, de 1965, considera determinante el tamaño de los grupos en el problema de los free riders.

Comprueba que el nivel de interacción de los grupos pequeños es mucho mayor que el de los grupos grandes, aunque sólo sea, en estos últimos, por la imposibilidad de establecer relaciones con todos los miembros del grupo a partir de un número considerable.

En los grupos pequeños, al poner en marcha una acción, si uno no participa, rápidamente recibirá una respuesta por parte del resto de individuos. Sin embargo, en el gran grupo, es fácil que un gorrón pase inadvertido, ya que el esfuerzo que no aporta se reparte entre todos, representando una cantidad menor de trabajo adicional para cada individuo, cuanto mayor sea el grupo. De esta forma, el gorrón o polizón puede llegar a la invisibilidad social.

Olson propone que sólo un beneficio reservado estrictamente a miembros de un grupo motivaría a alguien a unirse y contribuir al grupo. Él llama a estos beneficios “incentivos selectivos”, que son aquellos incentivos que reciben únicamente los individuos que pagan o contribuyen, para diferenciarlos de los que no lo hacen, y que motivaría a éstos últimos a procurar el bien colectivo.

Un ejemplo de incentivo selectivo positivo, que “premia” a los buenos ciudadanos, estaría en un descuento por pronto pago; mientras que un ejemplo de incentivo selectivo negativo, que “castiga” al free rider, sería una sanción en caso de no pagar impuestos.

Hay veces que los bienes o servicios no se aprecian por lo que valen, sino por lo que cuestan.

Por eso, cada vez se impone más la necesidad de activar ciertas normas, tanto a nivel público como privado (llámese cultura corporativa a nivel privado, o civismo a nivel público), para evitar los efectos negativos que la actividad egoísta del consumidor free rider puede producir a la sociedad.

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Comentarios

  • Gema López (#)
    13/11/18

    Buenos dias, me parece que el articulo esta bastante bien enfocado, por lo que tengo entendido los free rider son aquellos que se benefician de la sociedad y del Estado de manera”GRATUITA”, es decir que no aportan absolutamente nada al Estado, lo cual creo que es un problema que esta subestimado por la sociedad ya que pienso que hace mucho mas daño en la economía de lo que parece

  • Asunción Morales (#)
    13/11/18

    El mundo esta lleno de contradicciones. Queremos una sociedad en la que a todos nos traten por igual, y libertad de actuación con conciencia social común. Pero esto da lugar a comportamientos “free rider”. Por lo tanto tenemos que hacer grupos selectivos para realizar incentivos que controlen malos comportamiento. Pero entonces no somos tratados todos por igual!!! En fin, ¿como cambiar el mundo, si el mundo no se deja cambiar?

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