Expatriación en empresas

Expatriación en empresas - INEAF

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14/06/2013

En la época en la que vivimos muchos españoles se han visto obligados a cruzar la frontera para encontrar un puesto de trabajo. Pero no todos los trabajadores que salen de España lo hacen por este motivo. Muchas empresas, cuando se externalizan, buscando otros mercados, envían a trabajadores de confianza para que trabajen  en las nuevas sedes y ayuden al establecimiento de la empresa.

 Vamos a analizar la expatriación, y su problemática actual.

Un expatriado es una persona que reside de forma temporal o permanente en un país y cultura distinta de la del país donde se educó, creció o posee residencia legal. Podría definirse expatriado como aquel trabajador que debe prestar sus servicios fuera de su país de origen durante un período determinado de tiempo, sin tener la consideración de desplazado o trasladado.

El expatriado puede disfrutar de una cobertura social completa dándose de alta en entidades públicas, semipúblicas o privadas. En muchas ocasiones esta cobertura social será superior a la de la Seguridad Social española, salvo por lo que respecta a las prestaciones familiares y el seguro de desempleo en Europa.

Debido al proceso de expansión de las empresas españolas la expatriación de trabajadores españoles ha sido un hecho, una tendencia implantada por las empresas multinacionales para homogeneizar, en la medida que sus mercados lo permitan, sus estilos de dirección a nivel global y para conseguir equipos capaces de gestionar de un modo compatible con los valores y estándares globales de dichas compañías. Es una herramienta de formación de directivos para responder al reto de la globalización.

La experiencia internacional puede ser de gran utilidad tanto para las compañías como para los profesionales y, de hecho, en muchos casos lo es. Las nuevas competencias y responsabilidades, el desarrollo de las habilidades sociales, son algunos de los elementos positivos que se apuntaban.

¿Cómo ha afectado la crisis a la expatriación?

Según un informe de Ernst & Young y la escuela de negocios IESE seis de cada diez empresas reconocen que la crisis les ha obligado a modificar sus políticas de expatriación, que se han convertido para muchos profesionales en el único modo de conservar su puesto de trabajo, reduciendo en gran medida la negativa a desplazarse, por miedo a perder el empleo.

"La experiencia internacional puede ser de gran utilidad para las compañías y para los profesionales"

Esto se está produciendo a pesar de la reducción drástica que se ha producido en las “compensaciones”  recibidas por dar este paso. En el estudio se pone de manifiesto que los importantes paquetes retributivos que antes se asociaban al traslado de un trabajador al extranjero son ahora mucho más modestos. Mientras que hace diez años el trabajador expatriado mejoraba su capacidad de ahorro aceptando un empleo en otro país, ahora el salario de un expatriado sólo mejora si se produce un salto profesional asociado al puesto que ocupará en destino.

Se tiene en cuenta para establecer la retribución el coste de la vida, la peligrosidad y el índice de calidad de vida del país. Entre los beneficios generales más ofertados se encuentran el seguro médico internacional, el alquiler o la compra de vivienda, los viajes anuales de la familia, el transporte de bienes personales, y el colegio de los niños.

A pesar de todo esto, la expatriación puede ser una gran oportunidad laboral, que nos permitirá progresar dentro de la empresa y crecer y enriquecernos personalmente.

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