De cómo el hundimiento de la economía nos hizo más inteligentes

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10/01/2013

Desde que la crisis echó raíces en nuestra sociedad, todo ha ido en declive. Bueno, casi todo. Si algo hemos de “agradecer” a esta hecatombe económica, social y financiera es la cantidad de conocimiento que hemos adquirido. Términos que desconocíamos hasta no hace mucho ahora forman parte de cualquier conversación, como prima de riesgo, ERE, despido colectivo, rescate, deuda pública…  palabras y conceptos que antes parecían reservados a entendidos, hoy pueden escucharse en cualquier sitio y a personas de todas las edades.

De esto se han dado cuenta las editoriales, especializadas y generalistas, haciendo hueco entre sus filas a conocidos estadistas, economistas y periodistas. Muchas de ellas han pasado de colocar sus ejemplares en la sección de Economía de librerías, abarcando un 10 o 15% del total de la producción, a encontrarse entre los más vendidos, no sólo de librerías físicas y online, sino en puestos de a pie como quioscos.

Evolución de la materia

Como tal, la materia dedicada a la economía se basaba en los estudios estadísticos, evolución de mercados y estrategias, macroeconomía, etc.,  entre otras subdivisiones, que compartían espacio al lado de las grandes bases, como La riqueza de las naciones, de Adam Smith, que han sido reeditadas junto a obras de autores como Carl Marx, Milton Friedman, Maynard Keynes, y demás eruditos.

Desde algunas editoriales, se subraya la importancia que la economía tiene, de repente, en nuestras vidas. Se alude a la importante demanda que los usuarios requieren de información para entender lo que está pasando, las causas que han provocado esta situación y las posibles consecuencias presentes y futuras. Frente a los clásicos, ha habido una avalancha de escritores españoles que han encontrado en la crisis un filón inagotable. Multitud de libros de balances históricos, consejos para esquivar la crisis (en la medida de lo posible), comparativas de las diferentes medidas según el gobierno correspondiente, etc.

A pesar del empujón que han recibido las grandes editoriales, el éxito ha sonreído a pequeñas empresas del sector, como Pasos Perdidos, que pese a tener algo más de un año de vida, ya ha publicado 3 libros de economía. Su fuerte: edición de bolsillo a bajo precio.

Un dato sobre el acceso que, gracias a internet, tenemos a documentos publicados en cualquier lugar del mundo, se muestra en que Amazon recibió, el 26 de noviembre de 2012, nada menos que 26,5 millones de pedidos en todo el mundo. Ni que decir tiene que ha batido su récord de ventas.

Tipología de usuarios.

Muchas de las publicaciones en economía estaban dirigidas a profesionales, con información especializada. La mayoría eran consumidos por alumnado de facultades y escuelas de negocio o profesionales de la empresa, y el contenido estaba casi siempre orientado a la gestión.

Sin embargo, la actualidad mundial ha acercado estos textos a un grupo heterogéneo de usuarios, donde se mezclan estudiantes universitarios de cualquier titulación, trabajadores, profesorado, jubilados, etc.

El público lector ha pasado de buscar el significado de conceptos hasta ahora no utilizados a formarse para plantar cara a la actualidad. De esta manera, los manuales de macroeconomía han dado paso a libros sobre cómo afrontar la crisis, economía doméstica  y gestión empresarial para PYMES.

También ha evolucionado el tipo de autor. Muchos de los libros más vendidos en esta materia son periodistas especializados y economistas cuyas apariciones televisivas les acercan al lector. Gracias a esta estrategia se han colado en los superventas personas como Leopoldo Abadía, Carlos Rodríguez Braun, Jordi Sevilla o Ramón Muñoz. En su caso, el objetivo que les ha hecho triunfar se basa en acercar el complejo lenguaje económico al ciudadano, haciendo accesible el conocimiento económico necesario para comprender la situación actual y dejar entrever el rumbo futuro.

Muchos de los editores que ahora apuestan por esta temática coinciden en la necesidad de plantear una formación académica donde la economía deje de ser minoritaria. No en vano, es algo que nos afecta directamente y que debe ser parte activa de nuestra educación.

De la táctica del avestruz al pupitre.

Si bien hasta ahora mucha gente vivía desconectada de las noticias económicas, sin prestar atención a la materia, hoy en día se da el caso contrario. Vivimos pendientes de la prima de riesgo, conocemos el estado de la deuda soberana e incluso hacemos comparativas entre países de la Unión Europea.

Este cambio de estrategia no ha sido aprovechado sólo por las editoriales y multitud de blogs que pueden consultarse,  que cuentan por miles a sus seguidores, sino que además ha despertado el interés de los centros de estudio y escuelas de negocio. El índice de personas que buscan formación económico-financiera se ha incrementado considerablemente en los últimos 3 años, según muestran las estadísticas.

Multitud de perfiles se dan lugar en estas instituciones: estudiantes que buscan una salida profesional, asesores que quieren especializarse y acotar su área de trabajo para dedicarse a la gestión integral de empresas o despachos, incluso personas sin conocimientos previos que necesitan comprender la influencia que la estrategia financiera juega en la sociedad. No en vano, muchas de las personas que cursan estudios en materia económica, financiera y fiscal acaban montando sus propias empresas, conocedoras del entorno en el que pueden desarrollarse y con multitud de recursos para salir adelante en medio de los constantes cambios que se están sucediendo alrededor.

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