Contabilidad Analítica o Contabilidad de Costes en la empresa

contabilidad de costes

Cuando hablamos de contabilidad de la empresa, tanto a nivel de formación como de su uso en la gestión de la sociedad, normalmente atendemos solo a la que se conoce como contabilidad financiera sin darle importancia a “otra” contabilidad que también puede ser esencial en la toma de decisiones. Nos estamos refiriendo a la contabilidad de costes  o analítica, que, quizás por tratarse de una contabilidad no obligatoria o por no tener una regulación específica, no se le presta  la atención que debiera.

Se suele simplificar pensando que esta contabilidad se limita a determinar el coste de nuestros productos  de cara a poder establecer su precio de venta y que, por tanto, solo es necesario para las empresas industriales o de producción y esto no es cierto. Su utilidad va mucho más allá y su evolución ha hecho que su uso sea más usual de lo que pensamos. Vamos a tratar de responder a algunas preguntas sobre la misma

¿Qué es la contabilidad de costes?

A la contabilidad de costes también se le denomina contabilidad analítica o contabilidad interna y se le suele definir  como aquella parte de la contabilidad que va a registrar y analizar los costes de producción de la empresa para poder realizar una mejor gestión y planificación de los mismos. Es una técnica de medición y análisis interno de la sociedad que necesitan las empresas para poder establecer un precio de venta de sus productos partiendo de los costes generados por los mismos.  Sin embargo su ámbito de aplicación puede ser más amplio y no quedarse en los costes de producción, sino abarcar también los costes de administración, distribución e incluso financiación. Como vemos, al ampliar el ámbito de actuación de la misma hace que se un instrumento esencial, a nivel interno y para la dirección, en la toma de todo tipo de decisiones, no solo de producción.

¿Cuál es la diferencia con la contabilidad financiera?

Cuando se habla de contabilidad “interna” se está tratando de contraponer a la que se conoce como contabilidad “externa” más conocida como financiera.  Ambas contabilidades están muy relacionadas y se cumplimentan ya que la contabilidad de costes necesita de la información que suministra la financiera para poder desarrollarse y a su vez, la contabilidad financiera necesita de la información que suministra la analítica, por ejemplo, para determinar el valor de las existencias finales del almacén.

Sin embargo existen muchas diferencias entre ambas que podemos comentar:

  1. Obligatoriedad

La contabilidad financiera tiene carácter obligatorio para todas las sociedades, mientras que la de costes no. Su uso es facultativo pero no por ello menos importante.

  1. Regulación

La contabilidad financiera va a estar regulada en el Plan General Contable y en el Código de Comercio mientras que la de costes no lo estará y se diseñará en función de cada empresa y dependiendo en cierta medida de interpretaciones subjetivas de sus responsables.

  1. Objetivo

El objetivo de la contabilidad financiera es suministrar información a terceros mientras que el de la de costes será el de servir de instrumento para la toma de decisiones.

  1. Usuarios

La información de la contabilidad financiera irá destinada tanto a la propia sociedad (directivos) como a la Administración pública (Hacienda, Seguridad Social), acreedores, inversores, entidades financieras, accionistas, etc. El usuario de la contabilidad de costes solo será el propio empresario o los directivos de la sociedad.

  1. Soporte de la información

La contabilidad financiera documenta su información en las cuentas anuales (balance, cuenta de pérdidas y ganancias, memoria, Estados de cambios en el patrimonio neto y de flujos de efectivo), la analítica en documentos no normalizados como son la cuenta de explotación funcional y la de estadística de costes.

En resumen el resultado “externo” que determina la contabilidad financiera se debe a exigencias legales y fiscales y se basa en la determinación del mismo a partir de los gastos e ingresos de la sociedad para informar a terceros y para la toma de decisiones internas. El resultado “interno” que establece la contabilidad de costes determinará la eficacia de cada producto, sección y departamento de la empresa y en definitiva la  eficiencia de la gestión de la misma.

¿Qué objetivos tiene la contabilidad de costes?

Aunque su objetivo fundamental es el suministrar información suficiente que sirva  de instrumento esencial en la toma de decisiones a través de la información periódica y detallada que generan sus registros (cuenta de explotación funcional, estadísticas de costes e informes puntuales específicos.) podemos resumir los siguientes:

  • Calcular los costes tanto de productos y servicios acabados por la empresa, como de las diversas secciones o departamentos en que se divide. También los ingresos que penden generar y de esta manera establecer su posible rentabilidad.
  • Valorar las existencias en el almacén de mercaderías, materias primas, productos en curso, terminados que sirvan como dato a la contabilidad financiera para realizar los ajustes a final de año y para determinar los posibles precios de venta de dichos artículos.
  • Valoración de los activos de cara a su amortización
  • Determinar el valor de aquellos gastos que sean susceptibles de activarse y convertirse en inmovilizado.
  • Medir la aportación de cada producto al posible beneficio o perdida en la empresa
  • Preparación de los presupuestos de costes y detectar sus posibles desviaciones.
  • Ayudar a la dirección en la toma de decisiones que pueden ir desde determinar el precio de venta de los productos para que estos sean rentables hasta aconsejar abandonar una determinada línea de producción.

¿Quién debe aplicar la contabilidad de costes?

Hasta hace unos años, la misión de la contabilidad de costes se limitaba al análisis de costes de las empresas industriales llamándosele incluso “contabilidad industrial”. Esto ha ido evolucionando al mismo tiempo que las necesidades de las empresas asignándole como tarea también la información sobre la eficacia de cada centro de responsabilidad y no solo a los centros donde se desarrolla la explotación. Hoy la contabilidad de costes, además de la valoración de los bienes y servicios tiene como objetivo el control de gestión y la planificación de la empresa. Esto hace que la contabilidad financiera y la contabilidad de costes formen un solo “cuerpo” y entre ambas elaboren toda la información que ayuden en la toma de decisiones tácticas y estratégicas de la empresa.

Hoy en día la contabilidad de costes puede ser de gran interés para cualquier tipo de empresa con independencia de que su actividad sea industrial, comercial o de servicios. Empieza a dejar de tener sentido la distinción de estas contabilidades solo en las empresas de producción y cada vez es más usual la demanda de personal preparado en la contabilidad de costes de cara a la gestión de la sociedad. Es por esto que animamos a aquellas personas que ya tienen formación contable a que avancen un poco más y se interesen por esta rama contable de gran potencial.

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