Hace algunos días, la Comisión Europea publicaba la revisión de las políticas económicas y sociales de los países de la UE establecida a finales de octubre y que ahora, tras un análisis exhaustivo, ratifica los desequilibrios de nuestro país y estableciendo así las áreas de mejora.

De este informe se extrae lo que ya venimos sabiendo. Los principales desequilibrios de España, sin duda, son los altos niveles de deuda pública y privada, junto con el desempleo, principalmente juvenil y de larga duración. Además se añaden otros problemas como los grandes pasivos externos y la baja productividad.deuda pública - INEAF

El déficit, que se preveía que para este año se corrigiera bastante, sigue siendo aún excesivo y la deuda pública supera al valor de referencia del 60% del PIB. La evaluación del proyecto del Plan Presupuestario para 2016, muestra que España puede que incumpla las disposiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, a la espera de un proyecto de Plan actualizado.

Aun así, Bruselas aplaude algunos avances logrados hasta el momento. Avances en el sector de las cajas de ahorro, algunos en el mercado laboral y la política social, en el fortalecimiento de los mercados de productos y en el entorno empresarial y algunos avances limitados en la mejora de la relación coste-eficacia del sector sanitario y en el fortalecimiento de la estrategia presupuestaria autonómica y en la rendición de cuentas de las finanzas públicas de las mismas.

España seguirá siendo uno de los 12 países, de entre los 18 que se sometieron a examen a finales de año, que presentan desequilibrios o desequilibrios excesivos y que Bruselas seguirá de cerca para supervisar mejor las medidas de respuesta de estos Estados miembros a través de un diálogo más estrecho con los administradores nacionales e informes de evolución, como ya sido el caso.

Del resto de países que muestran desequilibrios excesivos sobresalen Francia, Italia y Portugal entre otros. La todopoderosa Alemania también se clasificó como uno de los Estados con desequilibrios, ya que destaca el gran superávit por cuenta corriente y su gran riesgo por la insuficiente inversión pública y privada.

En estos meses, la Comisión se reunirá con cada uno de los Estados pasar revista a los informe y posteriormente deberán de presentarle los programas de reformas y sus programas de estabilidad o convergencia. Posteriormente, la Comisión presentará de nuevo sus propuestas y recomendaciones.


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Comentarios: 1

  1. ANTONIO

    Hola, muy buenas,

    No cabe duda que la deuda pública y el desempleo son una rémora que ancla el lento avance de nuestra economía, pero yo añadiría a las comunidades autónomas (CC.AA) como las causantes de gran parte del lastre que padecemos, ya  que nos está haciendo elevar la deuda pública a cotas que ya superan el billón de euros.

    Las CC.AA. son auténticos virreinatos donde hay un descontrol del gasto total, baste decir que en el 2015, éstas, las diecisiete comunidades, se llevan la palma en dicho desmán, su despilfarro representa el 69% del gasto total, del orden de 230.000 millones de euros.

    Y para más inri, el ministro Montoro ha entregado a las susodichas otros 185.000 millones para que la juerga siga rodando, vamos, para que no pare.

    Con semejante panorama, donde todas las CC.AA. reman en su propia dirección, cómo no va a ver desequilibrios en nuestro país. Mantener el déficit es una lucha titánica que, de no ser por el control, como muy bien indicas, de la Comisión Europea, de esos hombres de negro que nos vigilan, controlan y corrigen, que nos examinan cada poco tiempo, este desmadre se dispararía hasta quien sabe donde.

    Un dato: ocho de cada diez euros del déficit que tenemos que corregir es consecuencia del despilfarro, descontrol y corrupción reinantes, amén de la deuda total de España, que engloba a empresas, administraciones públicas y familias, donde se alcanza la gigantesca cifra del 178% del PIB, vamos que estamos como para más juergas.

    El panorama no es nada halagüeño. Los cantos de sirena de los nuevos partidos políticos emergentes han embriagado a una gran mayoría, justamente los que sufren el desempleo, la desprotección social y los imperfectos salarios por la baja productividad; magnitudes que indicas en este artículo y que ciertamente son los sectores más vulnerables y donde más hay que favorecer. Veremos expectantes los acontecimientos.

    Un saludo

     

     

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